GreenLight Biosciences eligió la Ciudad de México para instalar una planta destinada a producir biofungicidas de nueva generación. La inversión prevista se ubica entre 50 y 100 millones de dólares y fortalece la estrategia capitalina para convertir a la ciudad en un polo latinoamericano de ciencias de la vida, innovación y empleos de alto valor.
La Ciudad de México está dando un nuevo paso para transformar su perfil económico y atraer industrias donde el principal valor ya no proviene únicamente de la manufactura, sino del conocimiento, la investigación científica y la propiedad intelectual.
GreenLight Biosciences anunció que instalará en la capital del país una planta dedicada a la producción de biofungicidas basados en ARN, una tecnología que permite combatir determinadas plagas y enfermedades agrícolas mediante mecanismos altamente específicos.
La empresa prevé una inversión de entre 50 y 100 millones de dólares y aproximadamente 500 empleos directos especializados. La producción nacional está proyectada para comenzar a partir de 2027.
Todavía no se ha revelado la ubicación exacta de la nueva instalación. GreenLight evalúa espacios dentro de la Ciudad de México y prevé definir el predio hacia finales de 2026.
El proyecto representa algo más que una nueva fábrica.
Su llegada fortalece una estrategia impulsada por el Gobierno de Clara Brugada para convertir a la capital en un centro de biotecnología, industria farmacéutica, investigación y ciencias de la vida, aprovechando la concentración de universidades, personal científico, infraestructura hospitalaria y conectividad internacional.
La Ciudad de México competirá por industrias de mayor valor
Durante años, buena parte de la discusión sobre inversión en México se concentró en el nearshoring y en la llegada de plantas manufactureras atraídas por la cercanía con Estados Unidos.
El proyecto de GreenLight apunta hacia otra dirección: producir conocimiento y tecnología especializada dentro del país.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, destacó durante la presentación que este tipo de proyectos puede generar una cadena productiva basada en investigación, innovación y propiedad intelectual, en lugar de limitarse al ensamblaje.
Para la Ciudad de México, esa diferencia es estratégica.
La capital no compite con entidades industriales únicamente por disponibilidad de grandes extensiones de tierra o costos manufactureros. Su principal ventaja está en la concentración de universidades, centros de investigación, instituciones médicas, empresas farmacéuticas y profesionistas especializados.
Arturo Adolfo Palacios Romo, director general de Atracción de Inversiones de la Secretaría de Desarrollo Económico capitalina, señaló que la ciudad genera alrededor de 11 mil egresados anuales en áreas relacionadas con ciencias de la vida, sin considerar al resto de la zona metropolitana.
Ese talento fue uno de los factores considerados para ubicar el proyecto en la capital.
500 empleos que requieren conocimiento especializado
Uno de los componentes más relevantes de la inversión será la generación de aproximadamente 500 puestos directos.
No se tratará principalmente de empleos asociados con manufactura tradicional.
La nueva instalación necesitará perfiles científicos, ingenieriles, regulatorios y técnicos vinculados con biotecnología, química, producción industrial, investigación y control de calidad.
Esto coincide con uno de los objetivos económicos planteados por la administración de Clara Brugada: atraer inversiones capaces de generar empleos de mayor especialización y conectar a los egresados de universidades capitalinas con industrias de conocimiento.
La estrategia busca evitar que una parte del talento científico formado en la ciudad tenga que salir del país para incorporarse a proyectos de investigación o desarrollo tecnológico.
¿Qué producirá la nueva planta?
GreenLight Biosciences trabaja con tecnologías basadas en ARN para desarrollar soluciones destinadas a la agricultura.
A diferencia de productos químicos tradicionales que pueden actuar sobre distintos organismos, estas moléculas pueden diseñarse para interferir con genes específicos que un determinado hongo o plaga necesita para sobrevivir.
La compañía comenzará en México con productos para atender cultivos como uva, aguacate, fresa y pepino, y posteriormente prevé ampliar su portafolio hacia maíz, algodón y otros cultivos estratégicos.
El objetivo empresarial es desarrollar alternativas que puedan reducir gradualmente la dependencia de determinados plaguicidas químicos.
GreenLight sostiene que sus productos de ARN se degradan rápidamente y están diseñados para actuar sobre organismos específicos, reduciendo afectaciones a especies que no constituyen el objetivo del tratamiento.
México autorizó un biofungicida pionero
El anuncio está relacionado con otro acontecimiento relevante para el sector.
México aprobó el registro comercial de un biofungicida de ARN que las autoridades y la empresa presentan como el primero de su tipo a nivel mundial.
El procedimiento involucró a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Una vez integrado el expediente, la evaluación tomó aproximadamente nueve meses e incluyó pruebas para analizar tanto la eficacia del producto como sus posibles efectos sobre otros organismos.
Para el Gobierno federal, este precedente puede facilitar el desarrollo de una cadena biotecnológica mexicana vinculada con agricultura, regulación científica, propiedad intelectual y producción industrial.
Clara Brugada apuesta por convertir a la capital en hub de biotecnología
La llegada de GreenLight no aparece de manera aislada.
Desde 2025, la Secretaría de Desarrollo Económico ha planteado que la biotecnología sea uno de los sectores prioritarios de la estrategia de inversión de la Ciudad de México.
El Gobierno de Clara Brugada busca posicionar a la capital como un nodo regional donde universidades, empresas, inversionistas, hospitales y centros de investigación puedan convertir conocimiento científico en proyectos productivos.
En enero de 2026, la administración capitalina instaló junto con la Secretaría de Economía el Comité Promotor de Inversiones de la Ciudad de México, concebido como un mecanismo para identificar obstáculos, simplificar procesos y acompañar proyectos vinculados con el Plan México.
El objetivo no es únicamente incrementar la cantidad de capital que llega a la ciudad, sino modificar gradualmente su composición hacia sectores vinculados con innovación y especialización.
Distrito Tlalpan ya abrió otra vertiente biotecnológica
Uno de los proyectos más importantes de esa estrategia es Central Distrito Tlalpan.
El polo fue inaugurado en junio con una inversión anunciada de 125 millones de dólares y una alianza que involucra al Tecnológico de Monterrey, la UNAM, empresas privadas y autoridades capitalinas.
El proyecto está enfocado principalmente en ciencias de la vida, medicina regenerativa, insumos clínicos especializados y desarrollo biofarmacéutico.
SEDECO considera que puede ayudar a sustituir servicios y productos científicos que actualmente deben contratarse o adquirirse en Estados Unidos y Europa.
La nueva planta de GreenLight será distinta.
El funcionario de SEDECO consultado por El Economista descartó que vaya a instalarse dentro del Distrito Tlalpan, debido a que aquella infraestructura está orientada principalmente hacia biotecnología aplicada a salud humana, mientras GreenLight se concentra en agricultura.
La diferencia es relevante porque muestra que el ecosistema biotecnológico que busca construir la capital comienza a abarcar ramas distintas.
Astellas también apostó por la capital
Otro antecedente llegó desde la industria farmacéutica.
En enero, Astellas Pharma inauguró en Santa Fe un Centro de Capacidades Globales con una inversión anual estimada de mil 80 millones de pesos.
La compañía anunció además más de 125 nuevas posiciones especializadas vinculadas con investigación médica, tecnología, digitalización e innovación.
El centro mexicano forma parte de una red global de la empresa junto con instalaciones en Polonia e India.
La coincidencia entre Astellas, Central Distrito Tlalpan y ahora GreenLight permite observar una tendencia más amplia: la capital está intentando atraer no sólo sedes administrativas de grandes compañías, sino actividades vinculadas directamente con investigación y conocimiento.
CDMX llega con una posición fuerte en inversión extranjera
La estrategia se desarrolla además después de un año particularmente positivo en atracción de capital.
SEDECO reportó que la Ciudad de México recibió 22 mil 381 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa durante 2025, equivalente a 54.8% del total registrado nacionalmente en ese periodo.
La cifra significó un crecimiento de 55.1% frente a 2024, de acuerdo con la dependencia capitalina utilizando información de la Secretaría de Economía federal.
Una parte importante de la IED registrada en una entidad puede corresponder a movimientos financieros o reinversión de empresas ya establecidas, por lo que no debe interpretarse automáticamente como nuevas fábricas.
Precisamente por ello, proyectos como la planta de GreenLight adquieren especial relevancia: representan inversiones asociadas con nueva infraestructura física y creación de empleos.
Los aeropuertos también pesan en la decisión
La biotecnología necesita una logística diferente a otras industrias.
Laboratorios y plantas requieren equipos, reactivos y materiales especializados que muchas veces deben movilizarse rápidamente entre distintos países.
SEDECO considera que la ubicación de la capital entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Aeropuerto de Toluca constituye una ventaja para conectar proyectos con Norteamérica, Europa, Asia y América Latina.
El AICM también funciona como un importante punto de ingreso de reactivos y equipamiento destinado a investigación.
La eficiencia aduanera puede convertirse así en un factor competitivo tan importante como la disponibilidad de científicos o laboratorios.
México quiere producir conocimiento, no solamente importarlo
La estrategia federal y capitalina comparten un objetivo: aumentar la proporción de conocimiento y tecnología que se desarrolla dentro del país.
México ha fortalecido durante 2026 su promoción internacional en ciencias de la vida.
En junio, una delegación mexicana participó en la Convención Internacional BIO 2026 en San Diego, uno de los principales encuentros globales del sector, con instituciones públicas, empresas farmacéuticas, centros de investigación y representantes de la Ciudad de México.
La promoción está vinculada con el Plan México y con el objetivo de atraer inversión farmacéutica y biotecnológica.
La Secretaría de Salud también ha impulsado durante este año modificaciones regulatorias destinadas a reducir tiempos de autorización y aumentar la investigación científica y clínica desarrollada en México.
La lógica consiste en evitar que el país se limite a formar investigadores mientras la propiedad intelectual, los laboratorios y la producción terminan instalándose en otras economías.
Del laboratorio al campo mexicano
El impacto potencial de GreenLight no terminará dentro de la Ciudad de México.
Aunque la planta se ubicará en la capital, sus productos estarán destinados principalmente a productores agrícolas de otras entidades.
La empresa prevé comenzar con cultivos como aguacate, fresa, uva y pepino para posteriormente incorporar soluciones dirigidas a maíz y algodón.
De concretarse la expansión anunciada, la CDMX funcionaría como centro de investigación y producción de una tecnología utilizada posteriormente en regiones agrícolas de todo el país.
Es un ejemplo de cómo una economía urbana y altamente especializada puede vincularse directamente con el sector rural.
Innovación y sustentabilidad pueden avanzar juntas
La apuesta tecnológica también tiene una dimensión ambiental.
Los desarrollos de ARN buscan atacar determinadas plagas sin recurrir al mismo mecanismo de acción de los agroquímicos convencionales. GreenLight sostiene que sus moléculas se degradan de manera natural y están diseñadas para disminuir efectos sobre organismos que no son el objetivo.
Eso no significa que cualquier producto biotecnológico sea automáticamente inocuo.
Cada desarrollo requiere evaluación científica, regulación y seguimiento.
En este caso, las autoridades mexicanas realizaron análisis coordinados antes de otorgar el registro comercial correspondiente.
El desafío será comprobar su desempeño cuando comience a utilizarse a mayor escala.
La capital busca convertir talento en riqueza
La llegada de GreenLight sintetiza una de las apuestas económicas más interesantes que enfrenta actualmente la Ciudad de México.
La capital ya cuenta con universidades, centros médicos, investigadores y empresas farmacéuticas.
El siguiente paso es conseguir que ese conocimiento genere empresas, producción, propiedad intelectual y empleos dentro del propio territorio.
SEDECO lo ha planteado de manera explícita desde 2025: utilizar la concentración de talento e infraestructura para construir un hub biotecnológico capaz de competir internacionalmente.
Central Distrito Tlalpan, el centro global de Astellas y la futura planta de GreenLight apuntan hacia esa misma dirección desde sectores diferentes.
Para la administración de Clara Brugada, estos proyectos ofrecen además una oportunidad de demostrar que el desarrollo económico de la capital puede traducirse en empleos especializados y no solamente en crecimiento de servicios tradicionales.
Una nueva industria empieza a tomar forma
Todavía existen pasos importantes antes de que la planta comience operaciones.
GreenLight debe definir su ubicación, construir las instalaciones y preparar la producción nacional prevista para 2027.
Pero la elección de la Ciudad de México ya representa una señal sobre el tipo de inversiones que la capital busca atraer.
La ciudad quiere competir por industrias donde universidades, científicos, propiedad intelectual, regulación, manufactura y mercados internacionales formen parte de una misma cadena.
La inversión prevista de hasta 100 millones de dólares y los 500 empleos especializados son importantes por sí mismos.
Su valor estratégico puede ser todavía mayor si el proyecto atrae proveedores, nuevos laboratorios y otras empresas capaces de aprovechar el ecosistema científico capitalino.
El objetivo de largo plazo de la estrategia de Clara Brugada es precisamente ese: convertir el conocimiento producido en la Ciudad de México en inversión, empleo y desarrollo económico dentro de la propia ciudad.
Con información de El Economista, Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, Secretaría de Economía, Secretaría de Relaciones Exteriores, GreenLight Biosciences y El Sol de México.
