Especialistas de los sistemas de transporte de Ciudad de México y Santiago intercambiaron experiencias sobre prevención del suicidio y atención de crisis emocionales. El programa mexicano cumple una década de operación en 2026.
El programa “Salvemos Vidas”, desarrollado por el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, comenzó a despertar interés internacional por su modelo de detección, intervención y acompañamiento a personas que atraviesan una crisis emocional.
Representantes del Metro capitalino sostuvieron una reunión virtual con especialistas del Metro de Santiago de Chile para explicar el funcionamiento de la estrategia y compartir las experiencias acumuladas desde su puesta en marcha en 2016.
El encuentro fue organizado con apoyo de la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos y estuvo enfocado en los desafíos que enfrentan los sistemas ferroviarios para prevenir conductas suicidas, preparar a su personal y ofrecer atención oportuna dentro de espacios de gran afluencia.
Chile analiza el funcionamiento del programa mexicano
La exposición estuvo a cargo de Alhin Padilla Quiroga, psicóloga responsable de “Salvemos Vidas”, quien presentó los protocolos de actuación, los mecanismos de coordinación institucional y el acompañamiento que se ofrece a las personas detectadas en una situación de riesgo.
Por parte del Metro de Santiago participaron especialistas de las áreas de sostenibilidad, salud ocupacional, gestión institucional, estudios y evaluación comparativa.
El objetivo fue conocer cómo interviene el personal del Metro de la Ciudad de México, desde la identificación de señales de alarma hasta la llegada de profesionales de psicología, familiares o servicios especializados.
Durante la conversación también se revisaron las diferencias entre las medidas aplicadas en ambos sistemas. Mientras la estrategia mexicana pone énfasis en la detección humana y la contención emocional, el Metro de Santiago cuenta en parte de su infraestructura con puertas de andén que restringen el acceso a las vías hasta la llegada del tren.
El intercambio no equivale todavía a una adopción formal
El encuentro representa una primera aproximación técnica y no significa que el Metro de Santiago haya adoptado oficialmente el modelo completo.
Las autoridades chilenas mostraron interés en conocer sus componentes y evaluar qué elementos podrían adaptarse a las características de su propia red.
Cada sistema de transporte cuenta con infraestructura, personal, legislación y condiciones operativas diferentes. Por ello, cualquier eventual implementación necesitaría ajustes, recursos y protocolos propios.
El director general del Metro capitalino, Adrián Rubalcava, ha señalado que también existen conversaciones con representantes del transporte de Los Ángeles interesados en conocer la experiencia mexicana. Sin embargo, hasta ahora se trata de intercambios y acercamientos, no de convenios definitivos de replicación.
Diez años de atención dentro del Metro
“Salvemos Vidas” comenzó a funcionar en 2016 con el propósito de identificar y atender oportunamente a personas que presentan una crisis emocional o posibles pensamientos suicidas dentro de las instalaciones del Metro.
El programa trabaja mediante personal de psicología, elementos policiales, vigilancia institucional, áreas de Protección Civil y coordinación con instituciones especializadas.
Hasta el cierre de 2025, el Metro reportaba 872 personas atendidas desde la creación de la estrategia. Durante ese año se brindó apoyo a más de 100 usuarios en situación de crisis, incluyendo contención emocional, contacto con familiares y canalización hacia unidades de atención especializada.
La intervención no termina necesariamente en el andén. Dependiendo de cada caso, la persona puede recibir orientación psicológica, acompañamiento para reunirse con su red de apoyo o traslado hacia servicios de salud.
Capacitar al personal es una pieza fundamental
Uno de los principales componentes de la estrategia consiste en preparar a quienes trabajan diariamente dentro de las estaciones.
El personal de seguridad suele ser el primero en observar cambios de comportamiento, expresiones de angustia, llanto, desorientación o permanencia inusual cerca de zonas de riesgo.
Durante 2025, el Metro reportó la capacitación de 7 mil 726 policías auxiliares, elementos de la Policía Bancaria e Industrial y cadetes. Los talleres abordaron detección de señales de alarma, manejo de crisis, empatía, gestión emocional y atención de personas bajo los efectos de sustancias.
En 2026 comenzó además un programa de formación dirigido a 500 integrantes de Seguridad Institucional, entre vigilantes, monitoristas y personal de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.
Las sesiones se desarrollan en grupos reducidos y buscan que el personal actúe con sensibilidad, evite respuestas que agraven la crisis y solicite el apoyo especializado correspondiente.
Vigilancia con enfoque humano
El programa parte de que la seguridad dentro del transporte público no debe limitarse a combatir delitos o controlar el ingreso a las instalaciones.
También implica reconocer que una persona puede necesitar ayuda emocional inmediata.
El personal no sustituye a psicólogos o psiquiatras. Su responsabilidad consiste en identificar posibles riesgos, aproximarse de manera prudente, escuchar sin confrontar y activar el protocolo institucional.
Una intervención adecuada puede brindar el tiempo necesario para que llegue personal especializado y se localice a familiares o redes de apoyo.
Este enfoque busca evitar estigmas y reconocer que una crisis emocional puede presentarse en personas de cualquier edad, género o condición social.
Atención psicológica gratuita en la estación Juárez
Además de las intervenciones dentro de la red, el Metro mantiene un módulo permanente de apoyo psicológico en la estación Juárez de la Línea 3.
El espacio se encuentra en el primer piso del edificio ubicado en avenida Balderas 58 y funciona de lunes a viernes, de las 10:00 a las 18:00 horas.
La atención es gratuita, confidencial y está dirigida a personas que necesiten orientación emocional o canalización hacia servicios especializados. No es necesario haber protagonizado una emergencia dentro de las estaciones para solicitar ayuda.
El programa también despliega módulos itinerantes en distintas líneas para acercar información sobre depresión, ansiedad, redes de apoyo y cuidado de la salud mental.
Brigadas recorren las estaciones
Durante 2026, “Salvemos Vidas” programó brigadas y módulos en 23 estaciones de las 12 líneas de la red.
Las actividades incluyen orientación, psicoeducación, identificación inicial de síntomas y canalización hacia instituciones capaces de brindar una atención de mayor duración.
La estrategia cuenta con la colaboración de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, los Centros de Integración Juvenil, el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones y otras instituciones de salud y atención comunitaria.
Esta coordinación permite que el Metro no permanezca aislado frente a un problema que necesita seguimiento clínico, familiar y social.
Tecnología e intervención humana pueden complementarse
La conversación con el Metro de Santiago permitió comparar dos enfoques que no necesariamente son excluyentes.
Las puertas de andén constituyen una barrera física que ayuda a impedir el acceso a las vías. La detección y el acompañamiento psicológico, por su parte, atienden la situación emocional de la persona y pueden conectarla con servicios posteriores.
La infraestructura puede reducir oportunidades de riesgo dentro de una estación, pero no sustituye la atención de salud mental. Del mismo modo, la capacitación del personal no elimina la utilidad de incorporar nuevas medidas físicas o tecnológicas.
El intercambio entre ambas redes puede ayudar a construir estrategias que combinen diseño seguro, videovigilancia, capacitación, atención profesional y mecanismos de canalización.
Clara Brugada impulsa el fortalecimiento del programa
El Metro ha señalado que la ampliación de “Salvemos Vidas” forma parte de las acciones impulsadas por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para avanzar hacia una red de transporte más segura y cercana a las personas usuarias.
Durante su administración se han reforzado los recorridos de brigadas, la capacitación policial y la difusión de contenidos sobre bienestar emocional.
El enfoque reconoce que una red que transporta diariamente a millones de personas también puede funcionar como un punto de contacto para acercar servicios públicos a quienes difícilmente acudirían por cuenta propia a una institución especializada.
El desafío será mantener personal suficiente, evaluar los resultados y garantizar que las personas canalizadas puedan recibir atención más allá de la primera intervención.
Cooperación latinoamericana para proteger la vida
Los sistemas de transporte de América Latina comparten dificultades relacionadas con saturación, estrés, seguridad, infraestructura y atención de emergencias.
La colaboración mediante organizaciones como ALAMYS permite intercambiar protocolos sin asumir que una misma solución funcionará automáticamente en todas las ciudades.
La experiencia mexicana puede aportar conocimientos sobre capacitación e intervención psicológica. Santiago puede compartir aprendizajes relacionados con infraestructura preventiva, gestión de estaciones y puertas de andén.
El valor del encuentro radica precisamente en esa combinación: identificar las acciones que han funcionado, reconocer sus limitaciones y adaptarlas a las necesidades de cada red.
Hablar de salud mental también forma parte de la prevención
La prevención no comienza únicamente cuando una persona se encuentra en una situación crítica.
También requiere disminuir el estigma, facilitar el acceso a orientación y enseñar a la población a reconocer señales de alarma en familiares, amistades o compañeros de trabajo.
Cambios drásticos de comportamiento, aislamiento, desesperanza persistente o expresiones relacionadas con no querer continuar deben tomarse con seriedad.
La recomendación no es juzgar, minimizar el sufrimiento ni prometer guardar en secreto una situación de riesgo. Es escuchar con respeto y buscar apoyo profesional.
Cuando una persona presenta peligro inmediato dentro del Metro, las autoridades recomiendan avisar al personal de estación o a los elementos de seguridad para activar el protocolo.
Un modelo mexicano con proyección internacional
El interés del Metro de Santiago representa un reconocimiento al trabajo acumulado durante una década por psicólogos, policías, vigilantes y personal operativo de la Ciudad de México.
“Salvemos Vidas” no elimina por sí mismo un problema complejo ni garantiza que todas las crisis puedan detectarse a tiempo.
Su aportación consiste en establecer una ruta institucional para actuar: observar, acercarse, contener, solicitar apoyo, contactar a la familia y canalizar hacia servicios especializados.
La reunión con Chile abre una oportunidad para mejorar el programa mediante la comparación con otros sistemas y compartir una experiencia construida dentro de uno de los transportes públicos con mayor afluencia de América Latina.
La cooperación internacional no debe medirse solamente por la posible reproducción del modelo. También por los aprendizajes que permitan mejorar la seguridad y la atención emocional en ambos países.
Después de diez años, la estrategia del Metro capitalino comienza a cruzar fronteras con un mensaje sencillo: una intervención oportuna, sensible y coordinada puede proteger una vida.
Con información de La Prensa, el Sistema de Transporte Colectivo Metro, Milenio y la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos.
En México, la Línea de la Vida ofrece apoyo gratuito y confidencial las 24 horas en el 800 911 2000.
